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20 septiembre 2010   Por:

Desfile de Adolfo Domínguez en Cibeles Madrid Fashion Week 2010

 

La espalda según Adolfo Domínguez. Así se podría haber titulado esta colección primavera-verano 2011, que a la hora del aperitivo dominguero se sirvió sobre la pasarela madrileña.

Un solo de violín fue el comienzo, un principio prometedor de maravillosos sonidos engarzados con exquisitas creaciones. Músicas de Paco de Lucía, temas de The Doors, versiones de Love Story, en los altavoces para acompañar los andares de Jon Kortajarena y cía.

En las gradas, presentadoras, actores de primera fila (entre ellos Adriana Dominguez) cantantes, como Chenoa, compañeras del metal como Ágatha Ruiz de la Prada y al otro lado, la prensa amiga. Ni un sitio libre y mucha expectación.

El desfile tuvo muchos momentos, los más aplaudidos, los vestidos largos, femeninos, elegantes, envolventes, y, de momento inalcanzables, pero es seguro que cuando pasen los meses y la colección esté a la venta esos vestidos largos y los de cóctel  desparecerán de las perchas. El resto de la propuesta, también lo de chico, lleva el mismo camino. Se trata de piezas de éxito, ponibles pero exquisitas. Con aires setenteros y arquitectónicos.

En el caso de ellos, doblemente elegante. prendas bien hechas y además bien presentadas (genial el estilismo). Los tonos: gris, azul marino, blanco…

Para ellas, de corto o de largo, casual o chic, liso o estampado: la clave está en la espalda. Espaldas al descubierto con un corte irresistiblemente sexy y buena factura de sastrería en diagonales y escotes asimétricos.

Los tonos: naturales, beiges, azul lavanda, verde menta… Los tejidos: sedas (algunas apergaminadas) algodones, linos, punto…

Y para cerrar, un vistazo a los complementos: sandalias de plataforma, carteras en piel marrón y al tono del vestido para la noche.

Al final, todo el mundo con su sonrisa en la cara, es lo que tiene ver ropa bonita. Gracias por el instante de violín.