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22 septiembre 2010   Por:

Desfile de Alma Aguilar.Lo más romántico de Cibeles

 

Una tarde en la hípica. Los invitados al desfile de Alma Aguilar casi podían oler la hierba mojada y oir los relinchos de las bestias. Pero aquí había ropa, prendas sutiles y trabajo de alta costura, patronajes díficiles y resultados facilones.

Alma le pone corazón a lo que hace. Es, no se puede negar, su colección primavera verano 2011, (pelín sosilla) ha traído a la pasarela florecillas, gasas, y sobre todo, mucho romanticismo. El ambiente bucólico de un establo, de una caballeriza inglesa, con caballos al fondo y paja y aperos en el suelo, ha convertido el desfile de Alma Aguilar en un paseo por la campiña.

Los caballos han sido los grandes protagonistas de la propuesta. Además del mural que hacía de fondo, se han visto tocados que evocaban crines equinas. Un guiño a los sombreros de corte victoriano para situar en el mapa la fuente de inspiración de la diseñadora.

La colección de Alma Aguilar ha sido una exaltación de la feminidad, el estilo romántico de las prendas y los tejidos vaporosos, así como los tonos suaves han dibujado un paisaje primaveral, armónico y relajado.

 

El color predominante de esta colección ha sido el blanco, pero también se han visto tonos pastel y estampados florales.

Vestidos con vuelo, siluetas semi-entalladas, drapeados a la cadera, volantes enmarcando el pecho, lazos en el cuello y blusas de seda.

Para que los pasos de las futuras tardes de verano sean firmes,  peep toes, resonando en el rudo suelo del establo. Y cosa rara, en un desfile de Alma Aguilar, también zapato plano.

 Para acabar, siguiendo la estela ultrafemenina de ropa y zapatos, tocados con plumas. ¿Un paseo en mi alazán, milady?