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22 septiembre 2010   Por:

Desfile de Kina Fernández, el lujo de ayer en Cibeles

 

La diseñadora gallega Kina Fernández no atraviesa su mejor momento profesional, su empresa pasa por graves problemas económicos y toca desfilar en Madrid Cibeles Fashion Week.

Quizá por eso se ha demorado en los aplausos finales. Hay quien echa en falta despedidas a lo Galliano, en las que los creadores puedan vivir su propio subidón de EGO. Pero la MCFW es así, tiene sus normas no escritas y hasta los más irreverentes, las aceptan y cumplen.
 
La colección de Kina Fernández ha seguido la tónica imperante estos días. Años 50 y 60, revisión del new look, sin escatimar en metros y metros de tela. Si no fuera por los problemas laborales hubiera sido una delicia moverse en el atelier, en medio de esas exuberantes telas.

Cuenta la leyenda que la abuela de Sofía Loren le confeccionó un vestido a la actriz italiana con la tela de las cortinas del salón, pues bien, salvando las distancias, uno de los textiles que Kina Fernández ha mostrado en su desfile, recordaba mucho a un visillo, claro que en el cuerpo de la modelo quedaba mejor que tras el cristal y el corte impecable y la preciosa caída aguantan las comparaciones. Una de las inspiraciones de esta colección primavera verano 2011, eran los tejidos de hogar y pese a la reminiscencia hogareña, todo ha sido sofistificación.

La grada, más fría de lo habitual, no le ha quitado ojo a los detalles  de las sandalias de plataforma y los divertidos sombreros con que se tocaban las modelos.

Las faldas amplias y con cancán bailaban por la pasarela al ritmo de músicas “revival”.

Cuadros, rayas y flores le daban vida a organzas y algodones, mientras que las faldas voluminosas y las cinturas marcadas se imponían a los pantalones de talle alto. Muy bonitos y sugerentes  los escotes asimétricos y las espaldas cruzadas por tirantes.

Y de un chic armonioso los tonos elegidos. Colores neutros para el casual, como es habitual en las colecciones de Kina Fernández, y brillos para la noche, el lujo del oro, al servicio del glamour.