
La escritora Miren Arzalluz experta en el análisis de las creaciones, nos lleva por el camino del creador y generador de tendencias, Cristóbal Balenciaga. En el libro Balenciaga, la forja del maestro (Editorial Nerea), la autora nos enseña su mundo y, en concreto, uno de sus periodos más prósperos y que le delatan como un creativo nato, desde 1895 a 1936.
Aprovechando la publicación de este libro, queremos hacer un pequeño análisis de los avances tanto tecnológicos como creativos que aportó uno de los diseñadores más importantes de la historia de la moda, como fue Cristóbal Balenciaga.
Desde sus inicios, con una pequeña boutique en el País Vasco, Balenciaga se desmarcó de sus coetáneos por su ganas de hacer algo diferente. En su traslado a París, ciudad que él reconoce como fuente de inspiración, fue donde realmente creó modelos e innovaciones intemporales. El peso de sus raíces es tal, que en su taller de París siempre se habló español y las influencias de la tauromaquia constituyeron un referente en su obra. Como ejemplo, tenemos este vestido de noche o gala de 1947, en el que la chaqueta se pone a un hombro como la muleta de los toreros (imagen derecha).
Su gran obsesión era la mujer y cómo vestirla. La devoción que sentía por sus clientes fue lo que le encumbró, y todas deseaban tener un Balenciaga en su armario:; desde marquesas, hasta duquesas, pasando por damas de la alta burguesía con posibles. Era el diseñador fetiche de la época.
Cristóbal se atrevía a experimentar con tejidos para conseguir resultados novedosos. El creó el tejido papacha, que fue portada de Vogue París con el fotógrafo Helmut Newton en 1964.
O los vestidos saco de 1955, una de sus especialidades y que las mujeres de la época adoraban. Fueron toda una revolución porque escondían las formas femeninas (imagen superior).
Balenciaga no sólo es un diseñador, en un estilo, es maestro de maestros, la moda es cíclica y en él se demuestra, como sus ingenios vuelven temporada tras temporada. Ya os comentamos en Solo Moda cómo su abrigo kabuki había vuelto este invierno.
Balenciaga trataba como otros artistas que cada obra suya fuese especial, convirtiendo los bordados tradicionales y artesanos de cada prenda (imagen derechar) en su emblema. Aportar algo diferente en cada prenda era su misión.
Para las apasionadas de Balenciaga, existen diversos libros donde se puede encontrar información. Siempre recomiendo Balenciaga, de Lesley Ellis Miller su análisis es impoluto, y ella conoció personalmente al creador.
Pero realmente es un personaje de análisis. Sus motivaciones, sus sueños, su marca, que ha perdurado a lo largo del tiempo y la historia son los factores que determinan a este hombre. Una vida dedicada a la moda, inspirador para todos nosotros que realmente nos apasiona este mundo.
Imágenes: Museo del traje/Sipa Press/Cristóbal Balenciaga