
Segunda maratón de desfiles y segundo día de contrastes en Cibeles Madrid Fashion Week.
La mañana arrancaba con una Teresa Helbig que recupera el glomour de Cannes según su visión atemporal, paseando por las décadas de los 30, 60 y 70 sobre unos espléndidos botines de pitón con cuña dorada.
Después, el colorido de Ágatha Ruiz de la Prada subió a una pasarela señalizada con corazones que se llenó de vestidos de algodón a rayas, túnicas de cuadros vichy y accesorios flúor.
Tras la explosión colorista (y cada vez más ponible) de Ágatha, parón minimal para disfrutar de la colección de Roberto Torreta, inspirada en el skyline de las grandes metrópolis.
Y vuelta al color, sorprendentemente vitalista, de la colección Katharsis de Davidelfín. Prendas deconstruidas en algodón y toda la paleta Pantone magistralmente expuesta en sus largas faldas de noche.
Si David Delfín evoluciona al color, Francis Montesinos se regodea en él… En sus clásicos y en sus modelos fetiche (como Paola Dominguín o Elena Barquilla) para celebrar sus 40 años en el mundo de la moda.
Tras el homenaje, vuelta a la calma con la serena elegancia de Devota & Lomba. Para la próxima temporada, Modesto Lomba propone pinceladas turquesa sobre tonos arena (nos gustaron sus bolsos de asa corta) para el día y fino lamé rojo fresa para la noche.
Y en la noche parece centrar nuevamente su colección Hannibal Laguna, que revisitó una vez más sus clásicos brillos y lazos con una puesta en escena tan sensual como manida… Lástima que no innove desde hace varias temporadas, pues nadie duda de su técnica.
Puedes ver los vídeos de los carruseles de los desfiles aquí.
Imágenes: Lucía Pardavila