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1 agosto 2010   Por:

Imitation of Christ, una marca de pecado

 

La concepción de la marca neoyorquina Imitation of Christ en 2000 fue cualquier cosa menos sagrada. Como reacción contra lo que consideraban un excesivo conformismo de la moda, Tara Subkoff y Matt Damhave, cofundadores de la marca y “malogrados” estudiantes de arte, renovaron de forma desafiante prendas de segunda mano: las rasgaban a trozos,les quitaban la marca, incorporaban un texto subversivo y  todo ello era un  reciclaje de moda y de paso mental. 

Resultado de ello fue su ascenso a la cumbre de la moda. Chloë Sevigny, una de mis actrices adolescentes favoritas en su momento, -más tarde modelo y asesora de moda en publicaciones a nivel internacional- colaboró de manera excepcional para que esta marca estuviese en el top.

Adicta a la ropa de segunda mano, Sevigny veía en Imitation of Christ un soplo de aire fresco.

Superposiciones, estilo andrógino, blancos y negros, son sólo algunas pinceladas de este estilo tan particular. Cuando una marca crea un estilo o su propio estilo, es que ha copado la cumbre con algo diferente y eso hoy día es muy complicado.

Pero como todo en la vida, no hay bien que cien años dure, ni siquiera en una marca inspirada por Dios, ahora Subkoff continúa en la brecha, trabajando incansablemente para mantener el espíritu vivo de la marca. 

Con desfiles curiosos, como el celebrado en una sala de funerales, y con elementos inspirados en ambulancias,  ha sido una marca que ha jugado mucho con la contracultura. Imitation of Christ denota ser un outsider de la moda y de su mundo.

¿Queda ya en moda algo sagrado?

Imágenes:CATUFFE/MCMULLAN COM/SIPA