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1 septiembre 2010   Por:

Lope de Vega, el hombre y la tendencia

 

Un hombre, un solo hombre va a protagonizar la reentrè otoñal. Lope de Vega, el dramaturgo español más importante del siglo de oro, contemporáneo de William Shakespeare y penitente mujeriego, se convierte, gracias a la magia del cine, en ese clásico recuperado, cuya presencia todo lo envuelve.

La moda, tan necesitada siempre de marcadores de tendencia, ha visto en Lope, y en sus obras, un punto de luz.

La diseñadora barcelonesa Bibian Blue le debe buena parte de sus creaciones al post-barroquismo de Lope, una inspiración creativa a la que se le augura el mismo (o más) éxito que ya obtuvieron otras obras suyas llevadas a la gran pantalla, como por ejemplo, El perro del Hortelano, dirigida por Pilar Miró en 1996.

 

Lope de Vega además de ser importantísimo para el Teatro barroco español, tuvo una vida azarosa. Los programas de corazón de hoy en día se frotarían las manos con un personaje como este, y el cine- quizá un poco tarde- ha decidido recrear su vida en la película Lope, dirigida por Andrucha Waddintong, que se estrena este 3 de septiembre.

Alberto Ammann, Leonor Watling, Pilar López de Ayala y Juan Diego son algunos de los protagonistas de una producción que ha puesto mucho mimo en el vestuario.

De eso se ha ocupado la figurinista Tatiana Hernández, en cuyo currículo encontramos una nominación a los premios Goya y participaciones muy interesantes en títulos como La vida secreta de las palabras, Intacto, La gran aventura de Mortadelo y Filemón o El mal ajeno.

Buena parte del trabajo de Tatiana en la película Lope lo podemos disfrutar en la exposición Lope. Las entretelas del Siglo de Oro, que del 10 de septiembre al 28 de noviembre de 2010 estará abierta al público en el Museo del traje.

La muestra se compone de veinticuatro trajes con sus bocetos correspondientes, en los que se pueden observar las dificultades que la figurinista Tatiana Hernández, tuvo a la hora de recrear un siglo de oro, excepcionalmente rico, desde el punto de vista cultural, pero tremendamente pobre en lo que se refiere al legado.

Poco se conserva del vestuario de aquella época y lo que vemos ha debido de ser reinventado, con buen criterio, eso sí.