

Christian Louboutin siempre tuvo una obsesión: los zapatos. Desde muy pequeño supo que vestir los pies de las mujeres sería su destino y a ello se consagró totalmente.
Tras intentar vender sus creaciones, sin éxito, en fiestas de la alta sociedad francesa, Louboutin abrió una pequeña boutique en París y allí dio rienda suelta a su creatividad. En estos primeros años se cimentó su máxima seña de identidad: las suelas rojas.
En poco tiempo, Louboutin se convirtió en un cotizado diseñador entre su exlcusiva clientela y hoy en día, no hay celebritie que no use unos Louboutin en cualquier alfombra roja.
Sus altísimos tacones o sus inconfundibles peep-toes son buena muestra del estilo Louboutin, que ha conseguido convertir un simple zapato en todo un objeto de deseo y adoración.