Moda para la excelencia, el estilo sartorial, la ductilidad con la cual se adaptan las prendas a formas y movimientos.
La indumentaria para nuestras exigencias, vivir en la ciudad, el constante ir y venir, adentrarse en el tráfico.... soportes anatómicos que se quitan con un simple velcro: petos, rodilleras, coderas. Instrumentos que encadenan y robustecen prendas que en un tiempo hubieran sido definidas formales, pero que ahora son solo "la piel", la divisa masculina. Siempre con tejidos de altísima calidad y confort, a veces strech, a veces crépe.
Por comodidad o por placer, el hombre puede sustituir la camisa por un pullover de cuello alto, que hace una figura más compacta. Con la misma desenvoltura nos podemos decidir por una chaqueta de nylon, con bolsillos que si queremos se separan y se convierten en guantes.
Completando la indumentaria con camisetas de lana térmica y pantalones de corte anatómico. Según un propio código de libertad y naturaleza, se cubre de manera intencionada, con tejidos que parecen camisetas y terciopelo de cachemir, ductil y adherente. Entre lo sport y el refinamiento no existen ya confines. Así, abrigos con capucha y pelo, van sobre el pullover.
Los colores son urbanos, azul oscuro grisáceo, negro que se vuelve casi verde, colores cálidos como el color vicuña. Tonos profundos, con el toque de la camisa blanca. Un preciso intento de gustarse sin ceder al desorden de la casualidad.
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