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El Acné juvenil es debido a la infección secundaria de las glándulas sebáceas hipertrofiadas. Esta afección se desencadena generalmente en la pubertad y afecta a un 80% de la misma.
En este artículo daremos algunos consejos para evitar dicho acné en su manifestación más leve, sin embargo si el acné presenta un cuadro sintomático más grave deberemos acudir al dermatólogo para que nos indique el tratamiento a seguir.
Higiene de la piel
Se debe lavar la zona afectada con agua templada y jabón o gel dos veces al día y secar cuidadosamente. No se precisará para ello ningún jabón especial, aunque si recomendamos uno con ph ácido. Recomendamos: Hydrafresh de Plénitude.
Solo en algunos casos y cuando el médico lo aconseje se deberá recurrir a productos específicos. Para el tratamiento de pieles grasas o mixtas podemos utilizar una crema hidratante que regule la producción del sebo, como la Crema Hidratante Control de Grasa Synergie Pure de Garnier. Por último, desaconsejamos el pelo largo ya que provoca el acné sobre la frente.
Espinillas y puntos negros
Se desaconseja la manipulación de comedones, puntos negros, microquistes y demás lesiones ya que puede ser la causa de cicatrizes permanentes. Se corre además el riesgo de expandir la infección. Para un tratamiento local y directo para impurezas y pequeños granitos se recomienda utilizar parches adhesivos como el Patch Secante Anti-Impurezas de Synergie Pure, que se aplica directamente sobre éstos. No es recomendable seguir tratamientos cosméticos como limpiezas de cutis o peelings.
El Sol
Generalmente las exposiciones moderadas al sol, mejoran sensiblemente el estado de la piel, pero prestando mucha atención porque puede secar en exceso la piel y en ese caso las glándulas sebáceas reaccionarían produciendo más sebo; si seguimos un tratamiento debemos consultar si es compatible con la exposición solar.
Alimentación
Aunque no se ha demostrado la relación entre acné y alimentación es recomendable evitar la comida basura o Fast Food, hamburguesas, patatas, refrescos, dulces y grasas en exceso. Tomar en cambio cereales integrales, aceite de oliva, yogur, verdura, fruta fresca, proteínas del pescado y carnes magras. Beber mucha agua, de este modo conseguiremos una óptima hidratación de la piel. Ingerir suplementos vitamínicos del grupo A, C, y E que nutren y refuerzan la piel.
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