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10 agosto 2012   Por:

Verano con varices

 

¿Sabías que las varices empeoran en verano, llegando a afectar a un 80% de las mujeres mayores de 35 años? El calor tiene un efecto vasodilatador que provoca un aumento de molestias en las piernas, como pesadez, cansancio, calambres, hormigueos e hinchazón. Por esto, para las personas que padecen problemas circulatorios, el verano puede ser un verdadero suplicio. Los doctores Carlos Lisbona y Xavier Puncernau de la Unidad de Cirugía Láser de Varices del Centro Médico Teknon de Barcelona aconsejan a sus pacientes cómo aprovechar el verano para conseguir una correcta salud vascular, evitando así el sufrimiento de las piernas y el empeoramiento de dolencias como las varices.

Hoy os traemos una serie de consejos prácticos que los doctores nos han facilitado para evitar el sufrimiento de las varices en verano: ¡no te los pierdas!

No expongas las piernas al sol o a cualquier otra fuente de calor durante tiempos prolongados. Por ello, los doctores aconsejan utilizar pareos y faldas largas de tejidos frescos que eviten que el sol dé directamente en las piernas.

Intenta no permanecer de pie o sentada con las piernas bajas por tiempos prolongados.

Las duchas de agua fría son excelentes para activar la circulación, sobre todo si alternas chorros de agua fría y tibia (nunca caliente).

Los masajes desde el pie hacia el muslo son muy aconsejables para la correcta salud vascular. Los doctores recomiendan hacer un masaje de varios minutos un par de veces al día con gel de Aloe Vera, guardado previamente en la nevera para que este frío. Con estos masajes no solo conseguiremos calmar el dolor de las piernas sino que además tendrá un efecto muy refrescante.

Pasear por la orilla del mar con las piernas dentro del agua es un ejercicio perfecto para la circulación, aún más si vas parando y ejercitando las piernas poniéndote de puntillas repetidas veces y, al contrario, apoyando los talones y elevando el antepié.

Por último, los doctores recomiendan descansar elevando las piernas, aprovechando el momento de estar estirado en la tumbona o en la misma cama, para realizar ejercicios con las piernas alzadas.